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Introducción a la Salsa

 Primera lección

Primera lección—Introducción a la Salsa

Revisión de terminología/conceptos clave:

               Terminología:    

§          Salsa

§          Conga

§          Tumbao

§          Areito

§          Clave

§          Bomba

§          Charanga

Estilos Musicales de la Salsa:

 


• Rumba

• Guaguancó

• Guaracha

• Conga de Comparsa

• Danzón

• Son

• Son Montuno

• Mambo

• Chachachá

• Bomba

• Plena

• Merengue

• Pachanga

• Bogalú

• Songo

• Salsa Dura

 


Introducción a la Salsa

 1. Utilizando como guía el Son Clave Lounge presentado en la exhibición virtual ¡Sabor!, invite a los estudiantes a explorar la sección Haga Click y Escuche, escuchando e identificando los diferentes estilos e instrumentos relacionados con la música salsa.


2. Identifique a personajes notables en el mundo de la música salsa (específicamente artistas o compositores) mencionados en la sección Discografía de la exhibición virtual “¡Sabor!”. Invite a sus estudiantes a escuchar partes de piezas musicales y a reconocer los components, sonidos, o ritmos mencionados anteriormente (#1).


Los ejemplos incluyen:

a. “Él Vive Bien" ritmos seculares africanos~Rumbas tocadas en Cuba por los decendientes de los esclavos. Conocida como música callejera.


b. “Las Alturas de Simpson” ~ Conocido como el primer danzón.


c. “El Bombín de Barreto” ~ Conocido como el primer danzón que incluía un final al estilo de son.


d. Sexteto Habanero ~ Primer grupo de son cubano, grabado en 1925 por la disquera RCA.


e. "Son de la Loma" ~ Canción popular de Miguel Matamoros.


f. “Échale Salsita" de Ignacio Piñera ~ Primer ejemplo de la palabra “salsa” grabada en un disco en 1937.


g. “Sabroso Mambo" grabado por Tito Rodríguez en 1956 ~ Otro ejemplo del uso de la palabra “salsa” en una grabación en la ciudad de Nueva York en junio de 1956. Utilizada como referencia al sabor de la música, conepto popularizado a mediados de la década de 1950.


h. “Hey There That’s My Baby" ~ Canción popular estadounidense que musicalmente es de estilo cubano.


3. Diario: Pida a los estudiantes que lean la siguiente pieza de diario, y respondan a las preguntas al final de esta sección.


 Salsa (Diario) Domingo, 28 de agosto, 2005

 

Eliana Marcenaro Goldfarb   

 

Para mí la salsa ha significado la oportunidad de explorar una parte de mi identidad que no se encuentra arraigada a mi árbol genealógico o a mi herencia étnica, sino más bien a una experiencia cultural. Soy descendiente de judíos ucranianos y de italianos genoveses, de alemanes y de españoles. Crecí en el Perú y estudié en la escuela norteamericana de Lima (The American School of Lima), donde los estudiantes bailábamos a ritmos de rock moderno (mayormente en inglés), y vestíamos a la moda con prendas compradas en viajes a Estados Unidos. La música tropical no tenía lugar en mi círculo juvenil. Sin embargo, a los 15 años fui de viaje a República Dominicana y descubrí mi pasión por la salsa. Había una discoteca cerca de mi hotel donde iban a bailar los lugareños. Fue en este local, no en las discotecas turísticas de moda, donde dejé llevarme por una música que me parecía exótica y extranjera, pero que a su vez retumbaba en mi alma. Había algo en la música salsa, en su ritmo contagioso, su percusión sofisticada y sus acordes de piano definidos, que me otorgaban una experiencia completamente orgánica y natural; ese baile me pertenecía, era completamente mío, y a su vez yo me sentía parte de él. Tenía la sensación no de “recoger” un baile nuevo, sino más bien de descubrir algo que ya habitaba dentro de mí desde siempre. La salsa palpitaba dentro de mi centro, era una parte de mi esencia que nunca antes había explorado. Sólo entonces, rodeada de mujeres y hombres dominicanos, pude conocerla libremente, ¡y lo hice con mucho gusto!

Más adelante, a los dieciocho años, dejé el Perú para estudiar como becaria en una universidad de New Hampshire en los Estados Unidos. La mayoría de estudiantes en Dartmouth College eran norteamericanos blancos; los pocos latinoamericanos que asistíamos éramos muy unidos. Nos gustaba compartir aquello que teníamos en común, ya fuéramos de Ecuador, Costa Rica, México, Colombia, Chile, Panamá, República Dominicana, Argentina o Perú. Celebrábamos los elementos de nuestra identidad latina colectiva y protegíamos lo nuestro con recelo. De esta manera, me forjé una identidad Latina diferente a la identidad peruana que había desarrollado creciendo en Lima: y esta “nueva” identidad la vivía con intensidad y emoción. (Empleo el término “forjar” de manera deliberada: en un momento específico opté por resaltar y reforzar una parte de mi identidad que afianzaba mi relación con mis compañeros latinoamericanos. Estoy agradecida de la oportunidad de explorar un aspecto de mí tan ligado a la identidad colectiva como a la identidad individual.)

Durante esta época, el baile continuaba siendo una experiencia de goce, y yo deseaba compartirla con otras personas, dentro y fuera de mi círculo de amigos más cercanos. Por otro lado, el baile era una de las únicas actividades que resaltaban mi identidad Latina sin necesidad de revivir experiencias de lucha política o de discriminación. Bailar era el momento para sentirse feliz y orgullosa de nuestra herencia cultural y dejar atrás el yunque pesado de nuestra historia. (Mi historia era, nuevamente, una conección cultural con la gente de mi patria, una conección más fuerte que la que sentía hacia mis ancestros judíos o italianos. Me sentía peruana por sobre todas las cosas.)

Fue en la universidad que empecé a dar clases de salsa. Enseñar salsa me permitió redescubrir el baile de una manera completamente nueva, ya que necesitaba articular en palabras algo que hasta entonces habitaba dentro de mí como un sentimiento. ¿Cómo puede uno traducir una emoción que nace y fluye de lo más profundo de uno mismo y que se expresa en movimiento? ¿Cómo puede uno dividir la expresión corporal en pasitos definidos que puedan ser descritos, demostrados, repetidos y corregidos? ¿Más aún, cómo puede uno compartir este sentimiento y convertirlo a lenguage y ejemplo para un grupo de intellectuales norteamericanos? Las clases se convirtieron en un ejercicio de exploración cultural y lingüística, tanto para mis alumnos como para mí.

La salsa en los Estados Unidos me ha permitido explorar lo que significa ser Latina de una manera que mi propio país no me concedía. También me ha permitido explorar un rol de género que no me había concedido a mí misma. La salsa es un baile que debe ser compartido por dos personas: una que “lleva” y la otra que se “deja llevar”. Como profesora de baile, muchas veces necesitaba “llevar”. Sin embargo, el mayor placer estaba en ser llevada: “dejarme llevar” me presentaba la escasa oportunidad de seguir a otro, de tomar respiro de mi existencia como mujer “fuerte e independiente”. Bailar salsa era el momento de soltar las preconcepciones de mujer moderna y sumergirme en un mundo de ritmo y sensualidad. Esos momentos en que te dejas guiar por tu pareja sólo con cambios en la presión de su mano en tu espalda, mientras que el contacto entre sus cuerpos nunca se rompe...es un placer inmenso. En esos momentos, siento que no sólo bailo, sino que me conecto con una parte de mi esencia que goza al ser.

Podría hablar de la salsa en los Estados Unidos como un acto político, ya que manifiesta la necesidad de diferenciar nuestra identidad Latina dentro de una fuerte corriente (mainstream) norteamericana. Pero a mí me cuesta hablar de salsa y política porque no quiero que el baile suene como una actividad reaccionaria: yo no bailo salsa por “dar la contra” o por un simple rechazo al mainstream. Bailo salsa porque es una parte de mí que me produce sentimientos de gozo. (Quiero escribir que bailo salsa por puro placer, y no como una reacción a mi entorno...pero por otro lado, ¿tendría acaso interés en escribir estas líneas si de alguna manera no pensara que mi identidad se encuentra amenazada en los Estados Unidos? ¿Enseñaría salsa si no me sintiera sofocada bajo capas de cultura blanca norteamericana? Sé que todo esto es cierto. Opto por enfatizar un aspecto de mi identidad, pero este aspecto es sólo una de muchas partes de mí; la elección en sí misma es ya un acto político, como diría Donaldo Macedo.)

Entonces, ¿qué sucede cuando enseño salsa? ¿Estoy “blanqueando” el baile para otros, tratando de poner en palabras un movimiento fluído, tratando de explicar un sentimiento y viéndome obligada a utilizar términos trillados como “sexy” o “sensual”? ¿O acaso estoy “oscureciendo”/“latinizando” a aquellos que me rodean? Quisiera pensar que en este sentido yo tengo un efecto mayor sobre los demás que vice versa, pero sin embargo es un tema que me da mucho qué pensar. Podría también cuestionar el hecho de haber escrito estas líneas originalmente en inglés, e inclusive cuestionar el haber querido escribir algo sobre la salsa—intelectualizando mi experiencia y buscando expresar con lenguage un baile que siento como el palpitar de mi corazón. Pero acepto que conocerme mejor es un proceso y que necesito entender la relación entre mi identidad y los diferentes aspectos culturales que me rodean y que son parte de mí.


¿Cuál es mi opinión sobre la comercialización de la salsa? Pues en general prefiero los sonidos tradicionales a la nueva onda de “salsa hip-hop”. Me parece que la salsa moderna es más artificial; está creada para consumisión masiva por un grupo de gente rodeada de vida artificial y distanciada de su esencia. Para que sea fácil de consumir (y por lo tanto, de vender), deja atrás la sofisticación que invita a la reflexión y a una conexión esencial. Para mí la música moderna, al ser mayormente electrónica, deja de lado el componente más humano. La música artificial crea una barrera entre el baile y el bailador; alejan el sonido y el movimiento de esa esencia que afortunadamente pude descubrir una noche en una discoteca local de la República Dominicana. Quisiera decirle a aquellos que no conocen el lado íntimo de la salsa tradicional: “No necesitan disfrazar la música con acordes electrónicos, ni tampoco diluirla entre ritmos de hip-hop. Disfruten y vivan la salsa real, ¡o su viaje no será lo suficientemente profundo para poder descubrir algo esencial y maravilloso!”

Preguntas para reflexionar

1. Discuta los siguientes temas con sus estudiantes:

Las dificultades de la autora para expresar/ “traducir” el movimiento en palabras.

La descripción proporcionada por la autora sobre su “esencia” y su ser...¿qué creen ustedes que trata de comunicar?

La percepción (de la autora) sobre la salsa y la influencia de la vida moderna.

2. Escriban una pieza de diario (individual) que responda a las siguientes preguntas:

¿En qué momento, o durante qué actividad, te sientes verdaderamente tú mismo/a? ¿En qué momento logras conectar con tu “esencia”?

 

 

 

 

 

 


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Autores: Laura Jones, NBCT; Eliana Marcenaro, Language Arts Teacher.

Este proyecto ha recibido a poyo del Latino Initiatives Pool distribuido por el Smithsonian Center para Latino Initiatives.

 

 
 

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