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Trinidad Torregrosa. Grupo de  Batá. 
De izquierda: Okonkolo, Itotele, Iyá.

Gumbe (Kingston, jamaica, 1960). Wood and skin. Size: 12 x 12 1/2 x 12 1/2 in.

Bokú (Cuba, Size: 35 x 12 x 37 in. approx.)

Chekeré, instrumento de Rumba.

Assotor (Haiti). Relacionado a la tradición Dahomeyan, El Assotor Haitiano es uno de las tambores mas grandes deribados de Africa en las Americas. Tiene mas de 7 pies de alto, este especimen tiene poco menos de 6 pies.  Algunos estan pintados y otros vienen encarvados. 

La Clave

Dos Apintis (height: 22"), y un Loango Dra (height: 33"), de Paramaribo, Surinam.

Grupo de Tambores de Acero (Trinidad, diameter: 23")

La Caja. Madera y Varnis (Havana, Cuba, 1958). Tamaño: 8 1/2 x 9 1/4 x 14 7/8 in. (Trinidad, diameter: 23 in.)

Rada cde Haiti, 1960. Izquierda: Maman (height: 39 in.). Seconde (high: 31 in.).

DOs Fotomfroms (height: 55"provenientes de Ghana.

Ghana's barrel-like sogo (height: 28"), Kidi (height: 23 3/4 in.), and Kaganu (Altura: 22 in.).

Kinfuiti (Cuba, height: 21")

Bongos, Instrumento de Rumba.

Macumba Tamores de culto de Brasil. Izquierda: Lé (height: 31 1/4"), Rum (altura: 30 7/8"), Rumpi (altura: 31").

Grupo de Batá de Nigeria. Izquierda: Okonkolo, Itotele, Iyá.

Grupo de Batá de Nigeria. Izquierda: Okonkolo, Itotele, Iyá.

Curbeta de  Venezuela (height: 18 3/4")

Pandereta (Rio de Janeiro, Brasil). Metal and Skin. Height: 2 3/8" X diameter: 6"

Los Timbales (Cuba). Steel and Skin. Approx: 31"x25"x12 1/2"

Batá, Rhumba instrument.

Shango cult drums from Trinidad, From left: Congo, Bembo, and Amalie. This set was purchased by Dr. Howard from a Shango priestess in Port-of-Spain, Trinidad, 1960. (height: 14").

 

 

 

Exhibición:

Ritmos de Identidad


El legado de Fernando Ortiz
y la colección de instruments de percusión
de la familia Howard 

Arts and Industries Building
Smithsonian Institution
28 de febrero - 1 de agosto, 2000

Elegguá: música para abrir los caminos
Elegguá es el dios de las encrucijadas en la religión popular cubana conocida como la santería o regla de Ocha. Habita un lugar de cambio y flujo y es por lo tanto el mensajero de los dioses. Su poder para transformar le ha ganado el título de alaché o due–o del poder sagrado. Su personalidad infantil le hace ser un pícaro que se complace provocando conflictos y malentendidos. A veces se presenta vestido de rojo y negro para sembrar la confusión. Cantar sus alabanzas reduce la posibilidad de que interrumpa el ritual. Por eso la música, que lo invoca y alaba, abre todos los ritos de la religión. Elegguá "abre los caminos," haciendo posible la comunicación entre los humanos y los espíritus.

Los Orichas: deidades africanas en América 
Entre 1780 y 1850, mas de 500,000 yorubas originarios de las actuales Nigeria y Benin fueron llevados a Cuba como esclavos para el auge azucarero. Llevaron consigo su lenguaje, costumbres, creencias, y el panteón de sus dioses, llamados orichas, adaptando su cultura a nuevas presiones sociales. La santería fue uno de los resultados. En su esencia, la religión implica una reciprocidad entre los fieles y los orichas. Con ofrendas se gana el favor de los dioses, quienes conceden dones y bendiciones, entre ellas salud, suerte, fuerza, tranquilidad y progreso espiritual. Cada oricha gobierna una faceta diferente de la vida humana y el orden natural, y cada cual posee una personalidad con vicios, virtudes y preferencias por colores y alimentos. 

Ochún: río de riquezas
En Africa, Ochún era la patrona de la ciudad de Oshogbo y su río, pero en Cuba Ochún se convirtió en la omnipresente deidad fluvial. Es dueña de la miel y la dulzura del amor y de los niños. Su deleite es el cobre y el oro, y enriquece a sus devotos. Es sensual, cultivada, vana y poderosa. En Cuba Ochœn se afilió a Nuestra Señora de la Caridad del Cobre. En 1607, dos mestizos y un esclavo negro descubrieron una imagen de madera de la Virgen María con la inscripción "Soy la Virgen de la Caridad." Se le erigió una capilla en el real de minas de El Cobre, morada de muchos esclavos. En 1915, el Papa la proclamó Patrona de Cuba. Como Ochún es dueña del cobre y la riqueza, en Cuba se le asocia con la figura de la Virgen.

Yemayá: diosa del mar
Yemayá era una antigua deidad fluvial entre los yorubas, pero al llegar a Cuba se convirtió en diosa del mar y protectora de todas las madres. Le encanta el melado. Al igual que el mar, se viste en varios tonos de azul y blanco y se torna turbulenta con facilidad. De tez oscura, fue madre de otros orichas como Elegguá, Ogœn y Ochœn. Su culto radica en el pueblo de Regla, al otro lado de la bahía de La Habana. Allí se venera a Nuestra Señora de Regla, la Madonna negra cuya imagen vela por el puerto desde 1687. Nuestra Señora de Regla, como Yemayá, era madre de Dios y tenía su trono a orillas del mar. A mediados del siglo diecinueve, los esclavos y sus descendientes crearon un festival para Yemayá en Regla, que incluía ir a misa en la iglesia, hacer ofrendas en alta mar, y salir en procesión al son de los batá, los tambores sagrados de la santería.

Tambores sagrados de los yorubas
Los yorubas, en Nigeria y Benin, han compartido un lenguage, una historia y una religión. Tocar tambores es la vía esencial para comunicarse con lo divino. Llamados batá, los tambores juegan un papel principal en los ritos que vinculan a los humanos con los orichas. Estos tambores son relativamente pequeños y se tocan en conjuntos de tres, cuatro o cinco. Un intérprete varón toca todos los cueros, sacándole a los tambores los tonos de cada poema rítmico en alabanza al oricha. Cada pueblo o región le profesa devoción a un oricha diferente. Los toques tienen un propósito: hacer que el oricha invocado se haga presente mediante la posesión. 

Tambores sagrados de la santería 
En Cuba se alteraron la forma y el contenido del culto a los orichas y el toque de los batá. Fernando Ortiz llamó a este proceso "transculturación," es decir, el intercambio de culturas para beneficio mutuo. En Cuba, diversas deidades se veneran en una sola ceremonia. A pesar de años de represión, la santería ha florecido recientemente y se ha difundido a través de los Estados Unidos y otros países. En una ceremonia de santería, tres tamboreros tocan los tambores consagrados. Como en una familia, el tambor principal es el Iyá o "madre," y el mas pequeño u Okónkolo, es el "bebé." El Iyá inicia el toque. El tambor intermedio o Itótele responde al ritmo planteado por el primero mientras que el menor u Okónkolo mantiene un ritmo sencillo y sostenido. Por medio de estos instrumentos sagrados, los tamboreros invocan a los orichas, "bajándolos" para bien de la comunidad.

Encuentros
En 1960 Joseph Howard viajó a Cuba. Le interesaba adquirir un juego de tambores batá fabricados por el maestro Trinidad Torregrosa de La Habana. Torregrosa conocía bien a Fernando Ortiz. Años atrás, Torregrosa había tocado los tambores batá en un proyecto de Ortiz: expresar la percusión afrocubana en notación musical. Ortiz había estudiado la música afrocubana en una serie de trabajos que culminaron en Los instrumentos de la música afrocubana (1952-1955). Según Ortiz, los batá llegaron a Cuba en el siglo diecinueve al llegar a Cuba como esclavo un maestro yoruba. La tradición enraizó, y sus secretos pasarían de generación en generación. Fabricar un juego de batá es un trabajo complejo y meticuloso, ya que ciertas convenciones deben ser precisamente observadas. Torregrosa era uno de los pocos maestros que poseían el secreto de los tambores.

En búsqueda de la identidad
Joseph Howard (1912-1994) nació en Venezuela y creció en Chicago. Sus mayores provenían de Africa, Europa y la India. Desde la niñez le fascinaron el ritmo y los tambores. Se graduó de Fisk y obtuvo un doctorado en cirugía dental de la Universidad de Illinois. En 1946 se casó con Tommye Berry. El matrimonio tuvo dos hijos, Brock y Victoria. En 1952, la familia se mudó a Los Angeles, donde Howard conoció percusionistas de la comunidad latina. Como hombre mestizo y residente de los Estados Unidos, Howard sintió el impulso de entender su multiplicidad étnica. Solía describirse a si mismo y a su familia como "fruto del cruce de culturas." Victoria describe a su padre como un hombre en "la bœsqueda de la identidad a través del ojo del tambor." Howard organizó su vida profesional de tal manera que pudo dedicarle tiempo a coleccionar tambores mientras su esposa coleccionaba arte africano. Investigó su colección, publicando libros y artículos. Coleccionar, estudiar e interpretar los tambores fue su pasión. Los valoró como fuentes culturales y símbolos de orgullo.

Un acto continuo de creación
Como percusionista, Joseph Howard podía participar en un continuo acto de creación. Planteando y entretejiendo diferentes patrones rítmicos con sus tambores, podía crear lo que en música se llama "poliritmia." Es decir, el uso simultáneo de ritmos abiertamente contrastantes en la fibra musical. La poliritmia le sirvió de metáfora a Howard para entender la familia, la comunidad y la identidad. Creó su propia identidad usando las experiencias y contrastes de las tradiciones de sus ancestros. Los tambores expresaban también sus ideas de familia. Muchos de los tambores en su colección pertenecen a "familias."

 En búsqueda de la Cubanía
Fernando Ortiz nació en La Habana en 1881 y murió allí en 1969. Creció en Menorca y se doctoró en Derecho en Madrid en 1901. Cuando Cuba logró su independencia al año siguiente, optó por la ciudadanía cubana y fue destinado a puestos consulares en La Coruña, Génova y Marsella. En 1906 regresó a La Habana, siendo nombrado fiscal de la audiencia. Sus primeros estudios adolecen de los prejuicios raciales de la época. Al profundizar el tema afrocubano, sin embargo, se dió cuenta de que la complejidad, vitalidad y belleza de esas culturas eran la clave de la identidad nacional. "Cuba es Cuba porque es africana." Ortiz no se olvidó de que la nacionalidad cubana era un río alimentado por muchas fuentes. Amó a España y fundó la influyente Sociedad Hispano-Cubana de Cultura. Condenó el racismo, arguyendo que el intercambio de culturas enriquece a las gentes. Promovió vigorosamente el mejor entendimiento del legado africano en Cuba. Publicó treinta libros de antropología, historia, musicología, etnografía y folklore. Fue el intelectual público y crítico social mas eminente de su país.

Ajiaco y contrapunteo
La obra mas conocida de Fernando Ortiz es Contrapunteo cubano del tabaco y el azœcar (1940), en la cual explica como los dos cultivos principales de la isla dieron forma a su historia. La idea central está tomada de la música. El contrapunteo es una técnica basada en la oposición y el contraste de notas. Es una apta metáfora para un país con una música tan compleja e intrincada. Ortiz también introdujo un nuevo término, "transculturación," para describir el proceso de cambios culturales recíprocos. Sugirió que el plato nacional de Cuba, el ajiaco, era un símbolo de la cultura caribeña. El ajiaco es un espeso caldo rico en tubérculos nativos e ingredientes originarios de diversas culturas y tradiciones: "Así ha ido hirviendo y cocinando el ajiaco de Cuba a fuego vivaz o a rescoldo, limpio o sucio, vario en cada época segœn las sustancias humanas que se metieran en la olla....Caldo denso de civilización que borbollea en el fogón del Caribe."

Lydia Cabrera
Lydia Cabrera (1900-1991), al igual que Fernando Ortiz, jugó un papel crucial en la creación de los estudios afrocubanos. Publicó mas de 23 libros. Casi todo lo que escribió se encuentra en prensa. De niña, los cuentos de su aya le abrieron los ojos al mundo afrocubano. Esas experiencias inspiraron su primer libro, Contes negres de Cuba (1936). Su obra mas conocida es El Monte (1954). Fernando Ortiz, su cuñado, se conmovió al ver la obra: "Ortiz no sabía lo que yo estaba haciendo, y al llevarle su ejemplar, se le saltaron las lágrimas." Lydia Cabrera dedicó su vida al estudio de la tradición afrocubana y la cultura e historia cubanas. Murió en el exilio en Miami.

La casa en La Habana
La residencia de Fernando Ortiz cerca de la Universidad de La Habana fue construída al contraer matrimonio con su primera esposa, Esther Cabrera, de cuya unión nació una hija, Isis. La hermana de Esther era Lydia Cabrera, una intelectual importante. La casa de la familia Ortiz era lugar de cita para intelectuales cubanos y extranjeros. Ortiz, su segunda esposa, María Herrera, y la hija de ambos, María Fernanda, eran constantes anfitriones de informantes, amigos y visitantes que buscaban la compañía del investigador y la hospitalidad de su hogar. Ortiz trabajaba en varios proyectos simultáneamente en un estudio abarrotado de libros y cuadernos. María Fernanda Ortiz comparte sus reminiscencias.... 

La casa en Los Angeles
Victoria Howard recuerda a su padre mostrando con orgullo su colección y descargando con amigos en la sala, que servía también como salón de exposición. Un enorme tambor chino presidía desde una esquina, rodeado de djembes, congas, bombos y otros instrumentos percusivos. El hogar de los Howard era un lugar especial, adonde familia, colecciones, música e investigación compartían el espacio doméstico. Era emocionante, pero difícil. La colección era clave del paisaje hogareño y punto de referencia en la vida familiar. De vez en cuanto se retrataba a Victoria junto al assotor haitiano en vívida demostración de su crecimiento. 

La clave del ritmo
La clave, que al pie de la letra significa "llave", es simultáneamente un instrumento y un patrón rítmico de la música afrocubana. La clave consiste de dos palitos de madera dura que se entrechocan.
El palito que percute es el macho; la hembra recibe la percusión. La clave como ritmo articula casi todos los géneros de música afrocubanos, de la rumba al son. Una característica de los ritmos de clave es la síncopa, es decir, la alteración deliberada del pulso, medida o acento. Fernando Ortiz insiste que la clave es cubana y, concretamente, habanera. 

La clave es un instrumento cruzado,
como toda la música criolla de Cuba,
nacida del refregar de dos pueblos
en el frenesí deleitoso de sus sentidos,
para liberación de miserias. 

-Fernando Ortiz,

Los ritmos de la clave
La clave ejemplifica la fusión de muchas influencias musicales y culturales de Africa, Europa y las Américas. Las dos formas de clave usadas con mas frecuencia son la clave de rumba o de tres-dos y la clave de son o de dos-tres. Además, existe un patrón de seis-ocho que se toca con las campanas. 

Familias de tambores
Tambores grandes y chicos. Tambores de acero o de madera. Tambores que se tocan a mano limpia o con palos, e incluso tambores de fricción. El Dr. Howard los coleccionó a todos y es aquí que la pasión de toda su vida se manifiesta. Familias de tambores del Africa, el Caribe y la América del Sur nos permiten apreciar continuidades y rupturas en las diversas tradiciones. La construcción y la estética de los tambores se nos revelan y, si prestamos atención, veremos como la transculturación trabaja. Tambores de Jamaica, Trinidad, Brasil, Panam‡, Honduras, Ghana, Liberia y otros países nos dan la oportunidad de entenderla. Algunos de estos tambores son sagrados como los atabaques de Brasil, y otros carnavalescos, como los tambores de acero de Trinidad. En su conjunto, todos ellos indican que la bœsqueda de la identidad a través del ojo del tambor nunca cesa. 

Ogún: el guerrero
Ogún es un ardiente guerrero que vive en el monte y pelea con un machete. Por generaciones, Ogún ha inspirado a sus fieles a romper las cadenas de la opresión y crear nuevas comunidades. A partir del siglo dieciocho, los esclavos africanos crearon sociedades llamadas cabildos para honrar a sus deidades. Los cabildos tomaban el nombre de santos católicos, y servían para que el pueblo siguiera tocando sus tambores y hablando sus lenguajes. Durante el siglo diecinueve, la mayoría de las rebeliones de esclavos incluyeron a miembros de cabildos, por lo que estos fueron prohibidos. Altares como este para Ogún son creados para los rituales de la santería. El follaje nos recuerda que Ogún vive en el monte y el machete es su arma. Llamados "tronos," estos altares reflejan el trono real en que el Capitán General de Cuba recibía a los dirigentes de los cabildos de La Habana cada día de Reyes. 

Orichas en Trinidad
Trinidad recibió una población yoruba relativamente modesta. En Trinidad, el culto a los orichas se mezcló libremente con otras tradiciones religiosas. El culto "Orisha" honra por igual a deidades yorubas, dioses hindúes y santos cristianos. Cada año, los fieles celebran un festival llamado "ebo" que dura una semana. De noche, los fieles tocan tambores, cantan y bailan, invitando a los dioses a posesionarse de sus seguidores. Una vez posesionados, los orishas danzan, aconsejan y sanan. Entre las deidades que aparecen está Ogun, el guerrrero. Como Elegguá en la santería cubana, sirve de mediador entre los dioses y los humanos. Se afilia a San Miguel y está vestido de rojo y banco. Cada santuario incluye un altar o "banco" para él, ya que todos necesitan de su fortaleza, direción e independencia.

Tambores de la Libertad
Las rebeliones de esclavos y los palenques o comunidades de cimarrones en América son tan viejas como la esclavitud misma. Cimarrón es una palabra española para animales escapados. Los cimarrones demostraron que la libertad se forja en la resistencia. La lucha por la independencia en Haití surge de la tradición del cimarronaje. En 1804, Haití, la primera república negra en América, fue la primera en abolir la esclavitud. Los africanos se aferraron a los tambores durante la larga noche de la esclavitud. Los tambores se comunicaban con los dioses, pero podían ser también portadores de un mensaje de desafío, y aœn de rebelión. Tanto es así que las autoridades a menudo los prohibían. 

La Fe del Vodún
La fe del vodún se ha mantenido viva a pesar de las persecuciones gracias a los tambores que anunciaban sus ceremonias prohibidas. El vodún es un sistema de conocimientos que da coherencia y significado a la existencia en relación a las fuerzas naturales y sobrenaturales del universo. Enseña como superar la adversidad. Durante los rituales, los fieles invocan a los espíritus o "lwa" con tambores y danzas. Las lwa se posesionan de los danzantes, haciendo posible que aquellos aconsejen y sanen. Cada lwa tiene su ritmo y postura espec’fica y existen dos grupos de lwa. Las del culto Rada, de origen africano, son dulces y benévolas. Las del culto Petwo, engendradas en la esclavitud y la opresión, son fieras y temibles. Ogou, el guerrero, tiene características de ambas. 

Rhumba
La rumba es el género fundamental de la música y el baile cubanos. La rumba surgió al entretejerse y transformarse las móicas de Africa y España en la isla. Al parecer, la rumba se originó a finales de los mil ochocientos y tiene elementos congos o bantœes traídos a Cuba por esclavos de esa región de Africa. Por eso, los tambores en forma de barril que se usan en la rumba se llaman congas. Existen tres variedades de rumba: guaguancó, columbia y yambœ. De ellas, la guaguancó ha sido el mas popular e influyente. En un conjunto rumbero, las claves comienzan tocando una clave de tres-dos, seguidas por una o dos congas bajas que tocan un patrón recurrente. La conga mas aguda, o quinto, improvisa sobre las mas bajas, creando una intrincada poliritmia. Los demás intrumentos del conjunto son las maracas, chékeres, guiros, cajones, campanas y otros que aparecen aquí.

La influenciade la música caribeña
Por mas de un siglo, la música latina y caribeña ha ejercido gran influencia en los Estados Unidos. Virtuosos de la percución de Cuba, Puerto Rico y otros países migraron a los Estados Unidos, creándose oportunidades de colaboración entre músicos de diversas regiones del mundo. La fusión temprana de la percusión afro-caribeña y el jazz creó un sonido nuevo llamado "Latin jazz." Otros estilos se sucedieron, como el mambo, el boogaloo y la salsa. Los ritmos como la rumba, la bomba, el son y la plena se popularizaron en areas urbanas, y enraizaron en la música norteamericana, influyendo al rock, swing, blues y otros géneros. El impacto fue tanto estético como musical. La combinación de vestuarios y ritmos alegres y coloridos se convirtió en el sello de las presentaciones musicales caribeñas. La música del Caribe promueve nuevas formas de creatividad en el incesante contrapunteo entre cambio y tradición.

Los "nuevos"  instrumentos de la percusión caribeña
A lo largo de esta exposición, hemos encontrado tambores tradicionales del Africa, el Caribe y la América Latina. Compañías como Latin Percussion, Remo y Toca representan una nueva era en el desarrollo del sonido latino para el mercado global. Aquí apreciamos tambores hechos con materiales y tecnologías novedosas para construir una nueva generación de tambores basados en los modelos tradicionales. Estos tambores son usados por percusionistas profesionales y aficionados para tocar música tan tradicional como la rumba y tan contemporánea como el rap. Hechos de fibra de vidrio, poliéster, cuero, madera y metal, estos instrumentos muestran que la música caribeña sigue "viva y coleando."

Vivir el ritmo latino
Imagínese: es sábado por la noche en el club Palladium de Nueva York. El año es 1950. El frenesí de sonidos y sensaciones de la música latina lo envuelve todo. La orquesta "Machito and his Afrocubans" está tocando un "latin jazz" caliente. Hasta donde alcanza la vista se ven parejas de bailarines que, vestidos con ropa llamativa "echan un pie." La música es electrificante y la interpretación explosiva. Es el comienzo de la era del mambo y la fiebre latina. De aquí en adelante, la música latina invadirá a Norteamérica y el mundo. Muchos de los objetos a la vista llevan los nombres de las grandes figuras de esta música desde los años cuarenta hasta hoy. Los carteles, anuncios y carátulas de discos dan testimonio a la vitalidad del momento y aseguran que la era de la música afrocaribeña no terminará.

Bongos, un instrumento de Rumba.

Signal drum (Jamaica, height: 8").Made from tin can, the signal box retains a commercial label, a reminder of its previous life as an object.

Loango Dra, from Paramaribo, Surinam

El Coco de Edik Obuton (havana, Cuba, 1960). Size: 5x5x13 in. approx.

Guagua (Cuba, lenght: 24")

Catá with stand (Cuba, length: 19")

Blafon (Ghana, length: 82")

Tango, un instrumento de Rumba.

Quinto (Cuba, Altura: 26")

Bata Moderno (Panam, 1958). Wood, Skin, Metal and Varnish. Tamaño: 22 in. high x 9 3/4 in. head x 11 in. base.

Bula (Haiti, height: 27")

Prototype from Cuban ensemble, the Nigerian batá can be grouped in sets of three, four or five instruments. From left: Iyá, Okónkolo, Itótele.

Chekeré (Nigeria)

Curbeta (Venezuela. height:18 3/4")

Garifuna de  Belize. Izquierda: Tuba (height: 19 3/4"), Primero (heigth: 17 1/4"), Segundo (height: 19 3/8")

Marinbula (Jamaica, 24 x 16")

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